Silencio, el hombre comienza decidido. Te ve. Empieza limpio menos esa chirriante fa. Una sonrisa de lado bastará pensaba. Y siguió adelante, puso gesto de pena y pidió compasión. Más tarde paró y rectificó. Luego de eso siguió caminando -o eso creía-. Pero ahora el camino está donde los pasos tienen los zapatos sucios. No obstante prueban una última vez, el grito más alto. Las notas no sonaban ya, se habían ido de entierro.
2 comentarios:
Y con un suspiro se apagan las velas del entierro mientras piensa "suficiente por hoy".
Quizás ese fa sepa decir la verdad por mi mañana.
quién sabe
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