sábado, 22 de enero de 2011

Nacho, nachito. Siempre Vegas.

Y aún persiste en mí el deseo insano, nadie llega tan lejos si no es para seguir. Pero si por casualidad oigo que estás en la ciudad y alguien nos presenta alguna vez, entonces no, no daré a entender lo que es cierto:
-Yo aún te quiero y nunca te he dejado de querer.
O me sorprenderé gritando un día:
-Puedes seguir con tu vida, que yo con la mía, si me dejan, seguiré.

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